Mockups de UX/UI en 3D en una laptop y un teléfono
Capturas de página completa que se desplazan dentro de una laptop 3D, pantallas de app que se tocan en un teléfono 3D, hotspots que llevan afuera.
Entrega un álbum de boda digital: sesenta fotos editadas, pases de página reales y un enlace que un abuelo abre en el teléfono sin instalar nada.
Por Franco Cirulli
El fotógrafo entrega una galería de ochocientas imágenes. La pareja la abre una vez, se guarda cuatro fotos y no vuelve. Lo que querían mandarle a la familia era un álbum de sesenta. Galería y álbum son dos productos distintos, y entregar solo el primero es la razón por la que casi toda la fotografía de boda se mira una sola vez.
Una galería existe para que nadie se pierda la foto de su tía. Un álbum existe para contar el día en la secuencia que alguien eligió. Entrega los dos y deja claro cuál es cuál: el álbum son cuarenta a ochenta imágenes hechas para abrirse, no para descargarse. El álbum de boda es un tipo de proyecto: cargas las fotos, se paginan solas a cuatro por página, y ese ajuste admite uno, dos, tres, cuatro o seis según el aire que pida la doble página.
Quien mira ya sabe qué pasa: preparativos, ceremonia, retratos, banquete, fiesta. Ordenar en contra de esa secuencia le pide que rearme el día en la cabeza, y no lo va a hacer. Alterna plano abierto y plano corto: una foto que ubica y después dos o tres íntimas, para que la doble página se lea como una escena y no como una hoja de contactos. Dale a la ceremonia y al primer baile una doble página cada una, a una foto por página, y termina en la última foto de la noche. Las fotos se reordenan arrastrándolas en la lista, sin volver a subir nada.
El álbum abre como un libro de tapa dura, y para mucha gente la tapa es la única página antes de decidir si sigue. Eliges el color o el degradado, escribes el título, que casi siempre son los dos nombres y la fecha, y eliges la tipografía. Si la pareja tuvo invitación, usa su tipografía. Cada foto puede llevar un hotspot, así el invitado que en quince años nadie reconoce sigue teniendo un nombre al lado de la foto. Es la diferencia entre un enlace que parece una entrega y uno que parece un libro.
Los que más ganas tienen de ver el álbum son los que menos van a sobrevivir a un login de galería, una descarga y una app de fotos. El álbum es una URL. Se abre en el navegador, las páginas pasan con las flechas del dock o las del teclado, y no hay nada que instalar ni cuenta que crear. Revisa el cuerpo de letra de la tapa: un nombre que se lee bien en una laptop es ilegible en un teléfono a un brazo de distancia.
Manda el enlace a la pareja y pídeles que se lo reenvíen a sus padres. Reenviado por la pareja, se abre. Mandado por el fotógrafo, parece publicidad.
La visibilidad es Privada, No listada o Pública, y casi todo álbum de boda quiere No listada: no aparece en listados, no se indexa, la abre quien tenga el enlace. Además puedes pedir contraseña para abrir la página, y la pareja la reparte en la familia. El límite, dicho sin vueltas: la contraseña cubre la página, no las URLs directas de las imágenes. Es un cerrojo en la puerta, no una caja fuerte. La descarga está apagada hasta que la enciendas: el álbum se mira, la galería entrega archivos. Compartir y distribuir cubre el PNG del código QR y el código para insertar.
El plan gratuito da tres proyectos y 50 MB, y todo proyecto gratuito lleva la marca de agua. En el gratuito no hay forma de sacarla. Para un álbum de sesenta imágenes, o reduces las exportaciones, que es lo que conviene en pantalla, o pasas a Pro: 3 dólares por mes, 10 GB, proyectos ilimitados y sin branding. Un estudio que entrega un álbum por semana choca contra el techo de tres proyectos en el primer mes.
Sesenta fotos en orden, en un enlace que abre en cualquier teléfono, es la versión del día que la pareja de verdad reenvía. La galería es el archivo. El álbum es lo que la gente mira.
Empieza desde la plantilla de álbum de boda 3D.
La galería es completa y descargable, para que nadie se pierda una foto. El álbum son cuarenta a ochenta imágenes editadas en una secuencia elegida, hecho para abrirse y reenviarse. Entrega los dos y deja claro cuál es cuál, porque sirven a gente distinta en momentos distintos.
De cuarenta a ochenta. Suficientes para contar el día, pocas para que cada imagen se gane su lugar. El álbum se pagina solo a cuatro fotos por página, y puedes bajar las veinte más fuertes a una por página. Las otras setecientas viven en la galería.
Casi siempre. El día tiene una narrativa que quien mira ya conoce, así que preparativos, ceremonia, retratos y banquete se leen como una historia. Alterna planos abiertos que ubican con planos cortos íntimos, y termina en la última foto de la noche.
No por defecto. La descarga está apagada hasta que la enciendas, así el álbum queda como objeto para mirar. Actívala en la galería, que es donde corresponde la entrega de archivos.
No. El impreso es la reliquia. El enlace cubre las seis semanas posteriores a la boda, cuando todos quieren ver las fotos y el álbum impreso todavía no existe, y de paso hace más fácil vender el impreso.
La pareja se lo manda a decenas de personas que a su vez se están por casar. Pon el nombre del estudio en la última página, deja la URL permanente y vuelve a mandarle el enlace a la pareja en su primer aniversario.
Capturas de página completa que se desplazan dentro de una laptop 3D, pantallas de app que se tocan en un teléfono 3D, hotspots que llevan afuera.
Pixieset entrega una galería que se descarga una vez. Un álbum 3D es un libro de tapa dura con los nombres en la portada, de 0 a 3 dólares al mes.
Transforma tu contenido en experiencias 3D inmersivas en segundos.
Crear flipbook