Mockups de UX/UI en 3D en una laptop y un teléfono
Capturas de página completa que se desplazan dentro de una laptop 3D, pantallas de app que se tocan en un teléfono 3D, hotspots que llevan afuera.
Un lookbook digital que sale como enlace y no como adjunto de 30 MB, con hotspots en cada look y una URL propia por temporada.
Por Franco Cirulli
Fotografiaste la colección en octubre y el lunes empieza la market week. El lookbook sale como un PDF de 30 MB y buena parte de los compradores no lo ve nunca: el adjunto muere en el filtro de correo de la empresa. Los que sí lo abren ven miniaturas en un panel de previsualización, muy lejos del tamaño al que trabajaste esas fotos. Un lookbook sirve para una sola cosa: que un comprador o una editora quieran la colección lo suficiente para contestar el mail.
Los dos terminan en el mismo documento porque parece más práctico, y ese documento no hace ninguna de las dos cosas. El precio impreso encima de la foto editorial rompe el clima, para prensa y para consumidor final. Y quien busca el escalado de talles no quiere una doble página a sangre entre número y número. La información de trabajo va aparte, en un documento donde ser denso no molesta.
El lookbook te consigue la cita en el showroom. No cierra el pedido, y no reemplaza tener la tela en la mano.
El vertical le queda bien al cuerpo y al teléfono, que es donde se abre el enlace. Las páginas pasan arrastrando la esquina, con las flechas del teclado o con los controles del dock, y la hoja se curva al levantarse en lugar de cortar de una imagen a la otra. Las dos hojas de cada lado se cargan por adelantado, así la primera doble página llega antes que el resto de la temporada y el pase no se traba a mitad del gesto.
Entre ocho y veinte looks. Con menos la colección parece incompleta. Con más, los looks dejan de distinguirse. Un look por página, y después una página de detalle con tela, herrajes y avíos, porque el comprador se decide por el look y cierra el pedido por el tejido. Exporta en sRGB: la foto de moda vive del color saturado y la conversión a CMYK es lo que lo apaga.
Pon un hotspot sobre el abrigo y un toque abre esa ficha de producto en otra pestaña. Hay cuatro tipos: saltar a otra página, abrir una URL, mostrar un tooltip al pasar el cursor y abrir un modal con texto largo. Los créditos van en el último, así el fotógrafo, el estilismo, las modelos y la locación quedan a un toque en vez de comerse una doble página. En los planes de pago las analíticas cuentan los clics de cada hotspot: sabes qué look trajo el tráfico. El armado completo está en el caso de uso de lookbook.
Pisar el mismo documento cada temporada es el error. Los compradores citan colecciones viejas más de lo que crees, y la prensa pide una foto de hace dos temporadas en el peor momento. Archiva cada drop en su enlace, deja el de la temporada en curso incrustado en el sitio como página de colección, y pon ese mismo enlace en la bio y detrás del QR de las tarjetas de la feria.
El plan gratuito admite 3 proyectos y 50 MB, que alcanzan para primavera, otoño y una cápsula de fiestas en resolución web, y todas las páginas llevan la marca de agua de i3Dify. Pro cuesta 3 dólares por mes, saca el branding, enciende las analíticas y pone el lookbook en tu dominio. Un límite: un flipbook no es un PDF, así que la prensa que necesita archivos de impresión los sigue recibiendo como siempre.
El comprador que nunca abrió el adjunto sí abre un enlace, y el look que tocó es el que vas a poner adelante la temporada que viene. Arma tu temporada como lookbook 3D.
Entre ocho y veinte. Con menos parece una colección incompleta, y pasados los veinte el comprador deja de distinguir un look de otro. Suma páginas de detalle de tela y herrajes al lado de los looks completos, porque es ahí donde hacen zoom.
El lookbook vende la sensación de la colección con foto de producción. El linesheet carga la información de trabajo: códigos de estilo, colores, escalado de talles, packs, precio mayorista y precio de venta. Manda los dos, como dos enlaces con su etiqueta en el mismo mail.
En la versión de prensa o de consumidor final, no. En la versión mayorista el precio vive en el linesheet y no encima de la foto, donde apaga el editorial que pagaste con la producción.
Vertical y exportadas en sRGB. El vertical le queda bien al cuerpo y a la pantalla del teléfono, que es donde se abre el enlace. Evita la conversión a CMYK, que le baja el color saturado del que vive la foto de moda.
Sí, por una razón práctica: el filtro de correo de la empresa bloquea los adjuntos grandes muy seguido, y entonces el comprador nunca ve el archivo. Con un enlace además puedes corregir una página después de enviarlo, y la URL no cambia.
Capturas de página completa que se desplazan dentro de una laptop 3D, pantallas de app que se tocan en un teléfono 3D, hotspots que llevan afuera.
Pixieset entrega una galería que se descarga una vez. Un álbum 3D es un libro de tapa dura con los nombres en la portada, de 0 a 3 dólares al mes.
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